
El Frente Atlético lamenta y condena la muerte de un aficionado de fútbol, cuyo único delito fue disfrutar la victoria de su equipo.
Los cuerpos de seguridad del Estado vuelven a dar muestras de que tan sólo conocen el lenguaje de la represión, tanto en sus actuaciones como en el uso que hacen de la maldita ley del deporte.
Basta de represión.
